Una macha totalmente infravalorada.
domingo, 18 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Cervezas con música de fondo
Un año más, la locura y el esfuerzo de varios componentes del Nazareno nos brindaron una especial tarde de música cofrade. Ocho bandas, con la agradable sorpresa de ver a la Salud, tanto de la capital, con cuatro de las seis bandas representadas, el Nazareno de Lepe, la Buena Muerte de Ayamonte, Punta Umbría y el Cautivo de Sanlúcar.
Buen nivel en todas, demostrando que hoy día las bandas gozan de buena salud y ya se dejaron atrás años de penurias.
La sorpresa: el nivel de la banda de Punta Umbría. Todos sabemos que Tomás es un tío serio y que era cuestión de tiempo. Creo que ya por fin tiene nivel para coger algún paso por la ciudad y en un par de años seguro que se podrá codear con las bandas de la capital.
La veteranía: la Buena Muerte de Ayamonte. Músicos de los antiguos, de los que saben de que va esto. Una banda que evoca a años atrás y que se resiste a la involución de poco a poco va desterrando lo clásico en nuestras bandas.
La calidad: la Cena en su línea, sigue en su época dorada que comenzó ya hace varios años. Una pena que la reamornización de "Victoria, flor de azahar" no haga justicia a la calidad de la marcha.
Los nervios: la banda de Lepe se pone nerviosa a la hora de interpretar. Pero no tiene que ser preocupante. Eso se cura con el tiempo. Y la dirección de la banda es buena y fiable. Como en el caso de Punta Umbría, el resultado se verá pronto.
La novedad: ver a la Salud como una más. Era necesario para todos y por supuesto para ellos. Se ve que los últimos acontecimientos no han mermado la calidad de la banda.
La foránea: el Cautivo de Sanlúcar y Aznalcázar dejó buen sabor. El uniforme es elegantísimo y la banda suena, y mucho. Aunque sí es cierto que tuvieron tiempos mejores.
La igualdad: los últimos acontecimientos dejan a Huelva con tres bandas de cornetas de gran calidad y con un nivel más o menos igualado. La base en las tres está, sólo es cuestión de seguir construyendo. Me alegra enormemente ver a Expiración sonando y con bastantes componentes, lo que no quita que me apene que haya traicionado a su propio pasado con las nuevas marchas.
Lo de siempre: el Nazareno. Una banda que suena, y mucho. Y tal como pasa en la Cena, continua en su etapa dorada. Después de las últimas actuaciones en Victoria y Oración, donde aún sonando bien, no se le vio cómodos, vuelven a dar lecciones.
Lo absurdo: los hombres de traje de chaqueta, parche con el escudo de la banda al corazón, gomina y cuello alzado. Deslucen y solo transmiten ganas de protagonismo. Una absurda moda que espero que tenga los días contados. El colmo de los colmos fue ver a uno de los ¿ayudantes? de la Cena desfilar con la banda de Sanlúcar, y cogiendo el paso y todo. Al menos los cornetas de la primera voz tuvieron unos momentos de risa. Si es cierto que están para ayudar, con un pantalón vaquero y por fuera de la banda son más útiles. ¿Se imaginan a un bombero vestido de chaqué?.
La pena: ver a algunas bandas sentadas. Se pierde toda la esencia, la clase, la elegancia, el rito, el sabor. Cigarreras hizo mucho daño.
El consejo: la barra la abren pronto y no estaría de más para los próximos años que todos pongamos nuestro granito de arena y pasemos un buen día desde primera hora, y no a partir de que lleguen las bandas. Algo más de publicidad por parte de todos no estaría mal. Esperemos que el año que viene haya un buen grupo de personas a partir de las doce.
El horario: muchas voces claman la realización del concierto el domingo por la mañana. Cierto que cuando vienen bandas de lejos es más coñazo, pero ayer las más lejanas venían de Ayamonte y Sanlúcar, es decir, ahí al lado. A mí también me gustaría un domingo por la mañana.
Lo normal: el pasotismo del público. Pero es lógico, una barra, muchos músicos, y un concierto largo. Eso sí, algo más de silencio no vendría mal. Y el primero que se debería callar soy yo. De aquí el título de la entrada.
La belleza: las que repartían el programa de las marchas. No estaban malejas, no.
La anécdota: el salón de juegos de al lado hizo negocio. Por cierto, donde trabaja un capataz de un paso onubense. Músicos de todas las bandas juntos viendo el fútbol y pendientes de su turno. Y muchos turnando marchas con goles. A medio camino.
El homenaje: a los que le echan huevos y cada años nos regalan este día. Vaya desde aquí mi humilde reverencia. Y a todos los músicos que se han puteado una buena tarde de sábado y fútbol. Enhorabuena a todos.
Buen nivel en todas, demostrando que hoy día las bandas gozan de buena salud y ya se dejaron atrás años de penurias.
La sorpresa: el nivel de la banda de Punta Umbría. Todos sabemos que Tomás es un tío serio y que era cuestión de tiempo. Creo que ya por fin tiene nivel para coger algún paso por la ciudad y en un par de años seguro que se podrá codear con las bandas de la capital.
La veteranía: la Buena Muerte de Ayamonte. Músicos de los antiguos, de los que saben de que va esto. Una banda que evoca a años atrás y que se resiste a la involución de poco a poco va desterrando lo clásico en nuestras bandas.
La calidad: la Cena en su línea, sigue en su época dorada que comenzó ya hace varios años. Una pena que la reamornización de "Victoria, flor de azahar" no haga justicia a la calidad de la marcha.
Los nervios: la banda de Lepe se pone nerviosa a la hora de interpretar. Pero no tiene que ser preocupante. Eso se cura con el tiempo. Y la dirección de la banda es buena y fiable. Como en el caso de Punta Umbría, el resultado se verá pronto.
La novedad: ver a la Salud como una más. Era necesario para todos y por supuesto para ellos. Se ve que los últimos acontecimientos no han mermado la calidad de la banda.
La foránea: el Cautivo de Sanlúcar y Aznalcázar dejó buen sabor. El uniforme es elegantísimo y la banda suena, y mucho. Aunque sí es cierto que tuvieron tiempos mejores.
La igualdad: los últimos acontecimientos dejan a Huelva con tres bandas de cornetas de gran calidad y con un nivel más o menos igualado. La base en las tres está, sólo es cuestión de seguir construyendo. Me alegra enormemente ver a Expiración sonando y con bastantes componentes, lo que no quita que me apene que haya traicionado a su propio pasado con las nuevas marchas.
Lo de siempre: el Nazareno. Una banda que suena, y mucho. Y tal como pasa en la Cena, continua en su etapa dorada. Después de las últimas actuaciones en Victoria y Oración, donde aún sonando bien, no se le vio cómodos, vuelven a dar lecciones.
Lo absurdo: los hombres de traje de chaqueta, parche con el escudo de la banda al corazón, gomina y cuello alzado. Deslucen y solo transmiten ganas de protagonismo. Una absurda moda que espero que tenga los días contados. El colmo de los colmos fue ver a uno de los ¿ayudantes? de la Cena desfilar con la banda de Sanlúcar, y cogiendo el paso y todo. Al menos los cornetas de la primera voz tuvieron unos momentos de risa. Si es cierto que están para ayudar, con un pantalón vaquero y por fuera de la banda son más útiles. ¿Se imaginan a un bombero vestido de chaqué?.
La pena: ver a algunas bandas sentadas. Se pierde toda la esencia, la clase, la elegancia, el rito, el sabor. Cigarreras hizo mucho daño.
El consejo: la barra la abren pronto y no estaría de más para los próximos años que todos pongamos nuestro granito de arena y pasemos un buen día desde primera hora, y no a partir de que lleguen las bandas. Algo más de publicidad por parte de todos no estaría mal. Esperemos que el año que viene haya un buen grupo de personas a partir de las doce.
El horario: muchas voces claman la realización del concierto el domingo por la mañana. Cierto que cuando vienen bandas de lejos es más coñazo, pero ayer las más lejanas venían de Ayamonte y Sanlúcar, es decir, ahí al lado. A mí también me gustaría un domingo por la mañana.
Lo normal: el pasotismo del público. Pero es lógico, una barra, muchos músicos, y un concierto largo. Eso sí, algo más de silencio no vendría mal. Y el primero que se debería callar soy yo. De aquí el título de la entrada.
La belleza: las que repartían el programa de las marchas. No estaban malejas, no.
La anécdota: el salón de juegos de al lado hizo negocio. Por cierto, donde trabaja un capataz de un paso onubense. Músicos de todas las bandas juntos viendo el fútbol y pendientes de su turno. Y muchos turnando marchas con goles. A medio camino.
El homenaje: a los que le echan huevos y cada años nos regalan este día. Vaya desde aquí mi humilde reverencia. Y a todos los músicos que se han puteado una buena tarde de sábado y fútbol. Enhorabuena a todos.
sábado, 19 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Una Lágrima
Hoy hemos dado con esta marcha. Una grandísima obra de arte que muy poca gente conoce. Qué la disfruten.
jueves, 13 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
El Canon detrás de un paso
En Jerez, la Candelaria, con Arahal detrás, la madre y maestra de las agrupaciones.
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